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Avanza la recuperación económica en Chile desde el segundo semestre de 2016

Derechos de Autor: Profesor Gonzalo Martner Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Santiago. Centro de Políticas para el Desarrollo

SITUACIÓN ECONÓMICA ACTIVIDAD ECONÓMICA El Producto Interno Bruto desestacionalizado mostró, después de una caída de -0,3 por cien en el primer trimestre de 2017, signos crecientes de recuperación en el segundo y tercer trimestres y un crecimiento más moderado de 0,6 por cien en el cuarto trimestre. El Índice Mensual de Actividad Económica de enero, el último disponible, mostró un crecimiento en doce meses de un 3,5 por cien (un 7,9 por cien el sector minero y un 3,1 por cien el sector no minero). En términos desestacionalizados, se registró un importante aumento de 0,8 por cien respecto del mes anterior (ver cuadro 1). Estos datos confirman la recuperación coyuntural de la economía, aunque el año 2017 cerró con un crecimiento del PIB de 1,5 por cien, el más bajo desde 2009. El sector minero cayó en -2,0 por cien y el no minero creció en 1,8 por cien. En 2016 la actividad económica había registrado un 1,8 por cien de aumento del PIB. La composición sectorial del crecimiento indica que entre los sectores productores de bienes la pesca, que se recuperó de caídas previas, fue la actividad más dinámica, junto a un leve crecimiento de la industria. Se produjo una caída de la construcción, el sector agropecuario-silvícola y la minería, que acumuló tres años de contracción.

 

Cuadro 1: Variables macroeconómicas principales, variación porcentual y proporción sobre el Producto Interno Bruto Variables

La producción cuprífera se vio afectada por la huelga en una de las principales mineras privadas en el primer trimestre del año, así como también por mantenciones de plantas y una menor ley del mineral, mientras la caída del resto de las actividades mineras se explica por la menor producción de oro y zinc y la menor extracción de petróleo y gas natural. La producción de electricidad, gas y agua mostró, por su parte, un crecimiento superior al promedio. Entre los servicios, los de comunicaciones y servicios de información, los de comercio, los financieros y los personales fueron los más dinámicos, con un leve crecimiento de la Administración Pública y una caída de los servicios empresariales (ver cuadro 2). Por el lado de la demanda, en 2017 se produjo un incremento de la demanda interna de 3,1 por cien, cuyo efecto fue contrarrestado por la caída de las exportaciones netas. El consumo de los hogares aumentó en 2,4 por cien, a comparar con el 2,2 por cien de 2016. Especialmente notorio ha sido el aumento del consumo de bienes durables, especialmente automóviles. El consumo de gobierno aumentó en 4,0 por cien, una cifra inferior a la de los otros dos años anteriores. En cambio, la formación bruta de capital fijo cayó en -1,1 por cien, en línea con las bajas de tres años consecutivos, impulsada por una caída de -4,6 por cien de la construcción y obras públicas y con el otro componente, el de la maquinaria y equipos, con un fuerte incremento de 5,1 por cien. La inversión agregada ha estado fuertemente influida por el ciclo minero –con una muy baja inversión sectorial en los tres últimos años- y por la inversión pública, la que fue objeto de una caída programada por la política fiscal en 2016 y 2017, aumentando la debilidad en el desempeño de esta variable (ver cuadro 3).

 

 

SECTOR EXTERIOR Las exportaciones de bienes y servicios disminuyeron en términos reales en -0,9 % en 2017, influidas por las menores cantidades de cobre exportadas, aunque en el cuarto trimestre de 2017 aumentaron en 0,5% respecto del mismo período del año anterior. El precio del cobre, la principal exportación del país, aumentó en 2017 en un 26,7% . Luego de cinco caídas anuales consecutivas, este precio es aún un 29,9 %inferior al de 2011, el más alto registrado. En enero y febrero de 2018 el precio se mantiene cerca de 320 centavos de dólar la libra. Desde el segundo semestre de 2017, el precio del cobre presenta perspectivas favorables dada la baja del dólar, la reducción de inventarios en la bolsa de metales y las mejores perspectivas de crecimiento de China, junto a restricciones de oferta. Según la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), durante 2017 la producción de cobre mina decreció como consecuencia de las paralizaciones productivas en Chile y Perú, así como la caducidad de permisos de exportación de concentrados en Indonesia. El anuncio de China de imponer restricciones a la importación a la chatarra de cobre y limitar temporalmente la operación de algunas fundiciones por razones ambientales potenció las expectativas de déficit de cobre, lo que a su vez presionó el precio del metal al alza. China concentró el 50,2% del consumo mundial de cobre, aunque suavizando su ritmo de expansión desde 2,5% en 2016 a 2,0% en 2017. En los dos primeros meses de 2018 el precio del cobre se situó en torno a US$ 3,2 la libra, predominando una percepción de vulnerabilidad en la oferta para el año, en parte por el elevado número de operaciones mineras en Chile y Perú que deben desarrollar procesos de negociaciones con sus trabajadores. A lo anterior se suma la creciente exposición del metal de parte de fondos de inversión y coberturas financieras así como la tendencia de depreciación del dólar estadounidense, factores que han elevado la volatilidad del precio.

SECTOR PÚBLICO Y POLÍTICA FISCAL El déficit fiscal fue de -2,8 % del PIB en 2017, menor al -3,3 % proyectado inicialmente por el gobierno. Esto se debió al mejor precio del cobre que el estimado en el presupuesto. El gobierno había programado un crecimiento del gasto público de 2,7% para 2017, incluyendo recortes en la inversión para financiar una expansión del gasto en educación y un reajuste en las pensiones básicas y al mismo tiempo llevar el déficit estructural de 1,6 por cien del PIB en 2016 a 1,5 % del PIB en 2017, lo que en definitiva no se produjo. El ministro Rodrigo Valdés, que sustituyó al ministro Alberto Arenas en mayo de 2015, desgastado por la reforma tributaria de 2014 y que había planteado un objetivo de equilibrio fiscal estructural hacia 2018, buscó dar señales a las clasificadoras internacionales de riesgo de mantención del control fiscal con un nuevo cálculo del déficit estructural basado en un menor crecimiento potencial a cinco años (de 2,6 por cien, lo que es muy conservador respecto al crecimiento pasado) y por tanto con una menor recaudación fiscal de tendencia, y una regla anual de disminución de 0,25 por cien del déficit estructural a partir de 2016. En julio de 2017, como se esperaba, la agencia Standard & Poor’s bajó la clasificación de riesgo en moneda extranjera a largo plazo de Chile a A + desde AA- con perspectiva estable, la primera rebaja en 25 años, aduciendo que “el prolongado débil crecimiento económico ha afectado los ingresos fiscales del país, ha contribuido a incrementos en el nivel de deuda del gobierno y ha erosionado su perfil macroeconómico”. No obstante, queda en el mismo nivel que Japón y por encima de los países latinoamericanos mejor posicionados como Colombia, México y Perú. El cambio de ministro de Hacienda en agosto de 2017 por divergencias de Rodrigo Valdés con la presidenta Bachelet en materia de política ambiental (a raíz de la no aprobación de un proyecto minero que no resguardaba un ecosistema marino) y su reemplazo por Nicolás Eyzaguirre, exministro de Hacienda de Ricardo Lagos, coincidió con un incremento final del gasto público de 4,7 por cien, superior al 2,7 por cien previsto, pero en el contexto de un mejoramiento del déficit efectivo. No obstante, el balance estructural sufrió un cambio de -1,6 por cien del PIB en 2016 a -2,1 por cien, sin que se cumpliera la disminución de 0,25 puntos porcentuales en beneficio de un mayor apoyo fiscal a una aceleración del crecimiento.

El nuevo gobierno ha planteado el objetivo de avanzar a un balance estructural en un horizonte de seis a ocho años, sin mayores precisiones por el momento. El nuevo ministro Felipe Larraín, que ya ejerció el cargo en el primer gobierno de Sebastián Piñera, contempla una rebaja de impuestos a las utilidades de las empresas y aumentos de gasto público que se propone financiar con amplias reasignaciones de gasto, las que son siempre políticamente difíciles de realizar. La ecuación fiscal no se presenta fácil para el nuevo gobierno, aunque un déficit estructural del orden de 1 por cien al terminar el actual período gubernamental no implicaría grandes incrementos de la razón deuda pública/PIB (hoy en 24 por cien en términos brutos), especialmente si se reestima el producto potencial al alza. Las reservas fiscales para fines de estabilización económica se mantienen desde 2011 en un valor del orden de 15 mil millones de dólares y de 10 mil millones en el fondo de reserva de pensiones. El conjunto consolidado de activos del tesoro público suma unos 31 mil millones de dólares. Es probable que la razón deuda pública neta/PIB adquiera más relevancia en las decisiones de política luego de los sucesivos cambios en los criterios de cálculo del balance fiscal cíclicamente ajustado, que le han hecho perder credibilidad como ancla de la política fiscal.

EMPLEO La tasa de desempleo fue de 6,7 % de la fuerza de trabajo en el trimestre móvil terminado en febrero 2018, 0,3 puntos porcentuales más que hace un año, a pesar de la aceleración de la creación de empleo. La tasa de desempleo oscila desde 2014 entre poco menos de 6 por cien y poco más de 7 por cien de la fuerza de trabajo. El número de desocupados alcanzó 600,4 mil personas, un 7,6 % más que hace un año, pero inferior a los 751,7 mil de enero 2010, al salir de la crisis de 2009. El empleo creció en el trimestre móvil terminado en febrero 2018 a un ritmo de 2,7% anual, la más alta tasa desde febrero de 2014, con 217,7 mil ocupados adicionales. Los nuevos empleos se crearon en los sectores productores de bienes en la agricultura y la minería y levemente en la industria, mientras la construcción y el suministro de electricidad, gas y agua mostraron caídas en doce meses. También crearon empleos diversos sectores de servicios, en especial la enseñanza, la salud y el alojamiento y servicios de comida, mientras el comercio experimentó una fuerte caída de sus puestos de trabajo. Por categoría de ocupación, el grueso del empleo adicional se creó en la de asalariados, que representa un 70 % del empleo total, con un crecimiento de 3,8 % anual, revirtiendo la tendencia previa de caída de este tipo de empleo a partir de mayo de 2017. El empleo por cuenta propia, que representa un 21 por cien del total, cayó en -0,2%, en contraste con los aumentos experimentados en todo el período de la desaceleración de la economía. Estos son signos de una cierta disminución del empleo informal, que representa un 29 por cien del empleo total. La fuerza de trabajo creció un 3,0 por cien anual, más que el empleo y un punto porcentual más que la población en edad de trabajar, que aumenta al 1,8 por cien anual. Esta tendencia impidió que disminuyera la tasa de desempleo, pero revela que vuelve a buscar trabajo un grupo significativo de inactivos. En doce meses, la población inactiva creció en solo 0,1 por cien, contra 2,6 % en el trimestre móvil terminado en enero de 2017. Los ocupados a tiempo parcial no registraron variación, aunque lo hicieron los ocupados a tiempo parcial involuntario, con un aumento de 3,4 % en doce meses, una tasa inferior a la de hace un año, los que representan un 9,4 % del total de ocupados. La masa de horas efectivamente trabajadas aumentó en 1,7 por cien anual, una tasa menor que el crecimiento del número de ocupados. Esto se explica por el hecho que el promedio de horas efectivamente trabajadas descendió un -0,9%, a 36,4 horas semanales. Los asalariados con contrato escrito representaron un 87,0 por cien del total, y aumentaron en 4,2 puntos porcentuales en doce meses. Los asalariados con acuerdo de palabra crecieron en un 1,0%.

POLÍTICA MONETARIA, INFLACIÓN Y TIPO DE CAMBIO Se mantiene la continuidad en materia de política monetaria. Desde que el Consejo del Banco Central sorprendió en su reunión mensual de mayo 2017 a los analistas al decidir un recorte adicional no esperado de la tasa de interés de referencia de 25 puntos base, hasta 2,5%, no ha modificado desde entonces la tasa vigente. El análisis de la autoridad monetaria en su Informe de Política Monetaria de marzo es que “la convergencia de la inflación a 3% será más lenta que lo considerado en diciembre, dada la apreciación adicional del peso de los últimos meses. Hacia el 2019 y el 2020, la inflación se acelerará, en buena parte porque la economía irá cerrando su brecha de actividad de manera sostenida…El Consejo ha mantenido la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 2,5% durante los últimos meses y, en el escenario base, estima que el estímulo monetario se mantendrá en torno a sus niveles actuales y comenzará a reducirse en la medida que las condiciones macroeconómicas vayan consolidando la convergencia de la inflación hacia 3%.” En 2016, la autoridad monetaria había mantenido una conducta pasiva, manteniendo la tasa de referencia en 3,5 por cien, en medio de una caída de la inflación anual por debajo del 3 % a partir de octubre de 2016 y cuando la actividad se debilitaba de modo inequívoco. A partir del cambio de presidente del Banco Central – Mario Marcel, ex Director de Presupuestos en el gobierno de Ricardo Lagos, fue nombrado el 11 de diciembre de 2016 por la presidenta Bachelet en reemplazo de Rodrigo Vergara, que cumplió su período de 5 años- el Consejo de la entidad decidió en enero de 2017 realizar una rebaja de la tasa de 0,25 por cien, dejándola en 3,25%, y luego en marzo, abril y mayo procedió a realizar recortes adicionales por el mismo monto, llevando la tasa al actual y persistente 2,5%. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) se incrementó en 2,3 por cien en 2017, de diciembre a diciembre, por debajo del rango meta del Banco Central de 3 por cien. En enero y febrero de 2018 el IPC aumentó en 0,5 y 0 por cien respectivamente y la inflación anual alcanzó un 2 por cien en febrero. Los precios de los bienes sujetos al comercio internacional (“transables”), en concordancia con la revaluación del peso, han aumentado menos, al 1,3 % anual en febrero (a pesar del aumento de 5,2 % anual de los precios de los combustibles), que los precios de los bienes no sujetos al comercio internacional (“no transables”), constituidos por servicios como restaurantes y hoteles, salud y educación, con un aumento anual de 2,9 % en febrero. La caída de la inflación tiene efectos positivos en las remuneraciones reales. La Encuesta de Crédito Bancario (ECB) del Banco Central del cuarto trimestre no muestra cambios respecto de los requisitos para el otorgamiento de fondos, percibiendo una demanda ligeramente fortalecida en hogares (consumo e hipotecario), en tanto que por el lado corporativo se mantiene sin cambios. Se mantiene un bajo costo de los distintos tipos de crédito con favorables condiciones de financiamiento bancario para clientes con perfiles menos riesgosos y la flexibilización de los estándares de aprobación por parte de entidades de crédito automotriz. Las opiniones recogidas desde la banca no dan cuenta de mayor inquietud sobre la morosidad. Los indicadores de mora bancaria continúan acotados, pese al incremento observado en los últimos meses en el segmento de consumo y, en menor medida, en el comercial. A partir del segundo semestre del 2017, la bolsa ha mostrado un incremento mayor al de sus símiles externas y completa alrededor de dos años de desempeño favorable, con un aumento en torno a 80% en dólares, versus alzas del orden de 70 y 30% en América Latina y el mundo (MSCI). En el primer trimestre de 2018, se ha producido una caída en el Índice General de Precios de las Acciones de 1,7 por cien, frente a tomas de utilidades en febrero. Entre enero y noviembre de 2017, el peso se ha revaluado respecto al valor promedio del dólar de 2016 en 4,0 por cien, promediando 650 pesos por dólar y 634 pesos en noviembre, llegando a 622 pesos el 19 de diciembre, después de la elección presidencial (ver gráfico 6).

Se ha roto así la tendencia a la devaluación prevaleciente desde 2011, aunque el peso sigue teniendo a noviembre un valor un 34,3 por cien mayor que el de 2011 (ver gráfico 6). Gráfico 6: Tipo de cambio pesos por dólar, 2012-noviembre 2017 Fuente: Banco Central de Chile 2.